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OPORTUNIDAD: CLUBES DE AFINIDAD
La oportunidad se desprende de una tendencia muy real en México: ‘la epidemia de la soledad’. La vida moderna y sus demandas han forzado a muchas personas al aislamiento. Según una extensa encuesta realizada en 2020, el 25% de los mexicanos dice sentirse solo (BBC). Estas cifras son desastrosas cuando se considera al subgrupo de 65 y mayores, donde se estima que el 34% de la población reporta sentirse sola ‘frecuentemente’ o ‘siempre’ (Statista). Esta no es una tendencia menor. La Organización Mundial de la Salud advierte que el impacto en la mortalidad de la soledad es similar al de fumar 15 cigarros al día. No es coincidencia que este importante organismo haya comenzado una comisión internacional enfocada en frenar la triste expansión de esta epidemia en el mundo.
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Los ‘Clubes de Afinidad’, nuestra idea de este domingo, atacan este problema de raíz. De hecho, no solo ayudan a contrarrestar los efectos nocivos de la soledad, sino que tiene el potencial de ser una herramienta para la felicidad. Según el INEGI, en México la brecha entre personas satisfechas y no satisfechas con su vida en general es de más de 3 puntos cuando califican su vida social en una escala del 1 al 10. La vida social parece ser uno de los componentes estructurales del bienestar subjetivo del mexicano.
La propuesta es simple: aprovecha tus talentos y tus gustos para crear una comunidad y vuélvete parte de la solución.
Si tienes una afición por la cocina o alguna bebida, este es un gran proyecto personal que puede evolucionar en una maquinita de hacer dinero. Lo que más nos gusta de esta idea es que no requiere quebrarse la cabeza para generar un plan de negocio, levantar capital, buscar un local o alguna otra de las barreras comunes al emprender. Lo único que necesitas es redireccionar una actividad en la que ya eres bueno, te gusta y le sabes para ofrecer un servicio que es atractivo para un nicho.
LA IDEA DE NEGOCIO
Para fines de esta newsletter, pongamos de ejemplo hipotético a Carmen, quien después de encontrar su cadenita decide lanzar un club de vinos. Carmen es una gran experta en vino; una de las pocas que no es insoportable. En los últimos años, ha notado que entre sus amigos ha incrementado el interés en aprender a degustar y catar vinos. Al mismo tiempo, se ha dado cuenta de la creciente necesidad entre jóvenes y adultos de crear nuevos nexos.
Carmen empezó ‘Club Carmenet Sauvignon’ como un grupo para 10 personas en su departamento. Cada dos semanas, se reúnen para catar una nueva variedad de uva o un tema ultra-específico relacionado al vino. Ella ha podido canalizar su interés por este hobby —algo que de todas maneras haría— como una oportunidad de conocer gente interesante y afín y, claro, ganarse unos piedrólares.
Los números pueden ser bastante atractivos para un emprendimiento que no requiere mayor inversión de tiempo y dinero fuera de la difusión entre amigos y conocidos.
Ingresos:
$800 por persona * 10 = $8,000
(Es un club de vinos, no de mazapanes. Tiene que ser caro.)
Gastos:
$300 en vino y canapés * 10 = $3,000
$1,000 de un mesero = $1,000
Ganancias
$8,000 - $3,000 - $1,000 = $4,000
Carmen se mete $4,000 por evento que organiza en su casa. $8,000 por los dos tastings que arma al mes. Y eso es solamente con un grupo. En el futuro está planeando tener dos o hasta tres grupos. Considerando que los costos iniciales (copas, manteles, etc.) son prácticamente iguales independientemente del número de grupos y que los costos variables (vino y canapés) pueden mejorar con el volumen, Carmen puede esperar ver su margen expandirse.
Lo que nos encanta de este pequeño negocio es que nos recuerda que el acto fundamental detrás de hacer dinero es agregar valor a otras personas. Carmen está usando el gran conocimiento y gusto que tiene por el vino para enriquecer la vida de sus huéspedes. En el proceso está ganando suficiente dinero para ahora poderse comprar un dije para su cadenita.
Para todos aquellos que ven el emprender como un acto casi imposible por todos los sacrificios que requiere, les pedimos que cambien su enfoque. Emprender no significa renunciar a tu trabajo y comer Maruchans por largos años de sufrimiento. Es más bien un acto de descubrimiento personal en el que buscamos formas de contribuir a la sociedad usando las herramientas que tenemos a nuestro alcance —ya sea una habilidad, conocimiento especial o ingenio— en el contexto de nuestro apetito de riesgo y posibilidades.
Hay negocios increíbles que no requieren reinventar la rueda. Esperamos que el caso de Carmen pueda ejemplificar esto. Quizá detrás de tu gusto por alguna comida, tu pasión por algún deporte o tu fanatismo por un equipo exista una oportunidad extraordinaria de crear una comunidad muy única. Una que no solamente te permita tener una nueva fuente de ingresos, sino también conocer y conectar con personas increíbles.
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