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OPORTUNIDAD: EL NEGOCIO DETRÁS DE CUIDAR
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El número que debe volarte la cabeza: 36.6%.
Más de uno de cada tres mexicanos encuestados en la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado dijeron cuidar de alguien que no puede valerse por sí mismo (INEGI). Desde donde se vea, es una cifra enorme y una radiografía de una realidad que convive con nosotros todos los días.
Los datos de otras encuestas del INEGI confirman y amplían el panorama. La ENASIC de 2022 estima que 31.7 millones de personas de 15 años o más brindan cuidados en casa. Esto hace todo el sentido del mundo si entendemos que en el país hay aproximadamente 58.3 millones de personas con discapacidad o dependientes (menores de 17 años o mayores de 60%).
Para ponerlo en perspectiva, la categoría de ‘Cuidados y Apoyo’ representa el 24.5% del valor económico del trabajo no remunerado en labores domésticas y de cuidados, que en su totalidad se estima en $8.4 billones de pesos.
Es decir, los cuidadores ‘regalan’ a la economía un valor aproximado de $2.06 billones de pesos. Esto es es comparable a lo que derraman las industrias formales de la construcción ($2.4 billones) o la del turismo ($2.6 billones).
Los cuidadores informales mexicanos, según investigaciones académicas, dedican en promedio catorce horas diarias a estas labores. Presentan tasas más altas de ansiedad y depresión que la población general, y muchos de ellos han tenido que abandonar o reducir su vida laboral para poder cumplir con este rol.
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Quizá la parte más preocupante es que actualmente solo al 61.5% de las personas con discapacidad y 22.4% de los adultos mayores tienen alguien que los cuide. ¿Qué pasa cuando estos números crezcan? Porque crecerán, y mucho. México está en medio de una de las transiciones demográficas más rápidas del mundo en desarrollo.
Hoy hay 17 millones de adultos mayores en México (12.4% de la población). Para 2030, el CONAPO proyecta que esa cifra llegará a 20.4 millones. Para 2040, serán 28 millones. Para 2050, representarán el 28% de toda la población. Dicho de otra manera, el país que durante décadas fue sinónimo de juventud se está convirtiendo aceleradamente en un país de viejitos, y lo está haciendo con menos planeación y estructura que los procesos mundialistas de la selección.
Las instituciones públicas no están preparadas para absorber esta demanda. Las estancias para adultos mayores son escasas, el sistema de salud está saturado y el presupuesto público es finito. Todo apunta a que la carga caerá sobre las familias y dentro de las familias, sobre las mujeres pues representan el 75.1% de los cuidadores.
Esto crea una presión enorme sobre millones de hogares mexicanos. Y donde hay un problema sin solución, siempre hay una oportunidad.
LA IDEA DE NEGOCIO
El cliente obvio de este mercado parecería ser el adulto mayor o la persona dependiente. Para nosotros, el cliente más urgente, más desatendido y más dispuesto a pagar por una solución es el cuidador. La persona que ya está ahí, que ya está agotada, que ya está sacrificando su trabajo, su salud mental y su vida social para cumplir con este rol impuesto contra su voluntad.
Una solución al problema creciente de los cuidadores en México podría ser una app que centralice todo lo que se necesita para cuidar bien a un adulto mayor o persona con discapacidad. Piénsalo así: son las 11 de la noche del domingo y nadie en la familia recuerda si el abuelo ya tomó su pastilla de la noche. Alguien manda un mensaje al grupo de WhatsApp. Nadie contesta. La hija mayor llama al hermano. El hermano llama a la mamá. Este es el 'sistema' que hoy administra la salud de millones de personas en México.
Cuando varias personas se turnan el cuidado de un familiar los malentendidos y los "huecos" entre turnos son muy comunes. Lo que diferencia este producto no es la complejidad, sino la estructura: recordatorios de medicamentos, notas de estado, historial visible para todos, documentos clave como recetas y pólizas, tutoriales de fisioterapia, comunicación centralizada y la posibilidad de compartir información con médicos de forma ordenada, todo en un solo lugar en lugar de depender de grupos de WhatsApp o calendarios dispersos.
El mercado objetivo: familias de clase media y media-alta con un familiar dependiente, donde varios adultos comparten la responsabilidad del cuidado. En México hay millones de estas familias, y hoy no existe ningún producto diseñado para este propósito.
El modelo de monetización: una suscripción mensual de bajo costo (entre $200 y $300 pesos al mes). Un esquema razonable si estimamos que una familia que pierde apenas dos horas a la semana coordinando el cuidado de un familiar —un número conservador— deja ir más de $15,000 pesos al año en productividad, asumiendo un salario de $150 pesos por hora. Pedirles $250 pesos al mes por recuperar esas horas es una gran inversión.
El costo de construcción inicial: puede mantenerse bajo arrancando con herramientas no-code como Bubble o usando Claude. La adquisición de clientes puede comenzar por comunidades en línea de cuidadores, grupos de Facebook de familiares de personas con Alzheimer o Parkinson, y colaboraciones con geriatras o trabajadores sociales que pueden recomendar la herramienta a sus pacientes. Y si quisieras llevar la idea más allá, podrías integrar soluciones de IoT como sensores y cámaras para monitoreo remoto. En México ya existen empresas especializadas en esto, como la líder EAS Systems, que ofrecen sensores capaces de detectar eventos relevantes como salidas nocturnas, falta de movimiento o actividad inusual, y que podrían conectarse directamente con la app para darle mayor tranquilidad a toda la familia.
Muchas ideas del millón
En Ponte Pilas estamos obsesionados con estudiar las tendencias detrás de los negocios. Compartimos la filosofía del aforismo atribuido a John F. Kennedy, ‘cuando la marea sube, todos los barcos se elevan’. La marea de los cuidadores ya está subiendo — 31 millones de personas hoy y decenas de millones más en camino — y todavía hay muy pocos barcos en el agua. No solo es ya una de las industrias más grandes del país, sino que opera en su mayoría desde la informalidad.
Las personas que sepan identificar oportunidades para simplificar la vida de los pacientes y cuidadores o de formalizar el nicho, podrán ser algunos de los futuros grandes empresarios del país.
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